Los auxiliares de vuelo enfrentan una situación recurrente y molesta: los pasajeros suelen tocar, pellizcar o golpear sus hombros para llamar su atención durante el viaje, algo que califican como una de las mayores frustraciones en su trabajo.
Varios tripulantes con años de experiencia coincidieron recientemente en que este comportamiento ha alcanzado niveles preocupantes y que los vuelos en los que no ocurre son excepcionales. Indicaron que la correcta vía para solicitar asistencia es utilizar el botón de llamada, hablar en voz alta o hacer contacto visual, sin necesidad de tocar al personal.
Uno de ellos mencionó que si recibieran un dólar por cada vez que los pasajeros los tocan, serían millonarios. Otro afirmó que este problema afecta a buena parte de la industria aérea y que algunas situaciones han llegado a ser más graves, como pellizcos inapropiados en partes del cuerpo.
Los auxiliares recomendaron que los viajeros usen métodos más respetuosos para solicitar ayuda, como levantar la mano o dirigir la palabra. Asimismo, un líder sindical de una aerolínea resaltó que ninguno respetaría que lo tocaran sin permiso en un restaurante, por lo que habría que aplicar la misma etiqueta en cabina.
Una experta en protocolo señaló que un simple “disculpe” expresado con claridad es suficiente y mucho más adecuado que tocar el brazo, hombro o cintura del auxiliar.
Este reclamo público tomó fuerza tras un podcast en el que varios auxiliares compartieron sus experiencias, generando comentarios variados entre pasajeros, muchos de los cuales no eran conscientes de que esta conducta puede ser incómoda o incluso riesgosa para los trabajadores.