Seis personas murieron tras la colisión de dos helicópteros en la mañana en el barrio Recreio dos Bandeirantes, en la zona sudoeste de Río de Janeiro. Los aparatos cayeron sobre un estacionamiento perteneciente a una concesionaria de autos eléctricos, desencadenando un incendio de gran magnitud.
El siniestro consumió al menos veinte vehículos en la concesionaria, y la densa columna de humo fue visible a varios kilómetros. El fuego en los vehículos eléctricos representó un desafío adicional para los bomberos, debido a las baterías de ion-litio, que requieren técnicas especializadas para su extinción segura y completa.
El Cuerpo de Bomberos Militar del Estado de Río de Janeiro respondió con una fuerza-tarea de aproximadamente cuarenta y cinco efectivos, desplazados desde la unidad del Recreio dos Bandeirantes, apoyados por el Grupo de Acciones Especiales (GAE). La rápida movilización permitió comenzar las operaciones de rescate y controlar el incendio.
Testigos escucharon un fuerte estruendo antes de ver caer las aeronaves, lo que generó pánico y preocupación en la comunidad local. La zona fue aislada para asegurar la seguridad de los residentes y facilitar el trabajo de las autoridades.
La investigación para determinar las causas del accidente quedó en manos del Centro de Investigación y Prevención de Accidentes Aeronáuticos (CENIPA), organismo dependiente de la Fuerza Aérea Brasileña. Este centro recoge evidencia, analiza los restos de las aeronaves, entrevista testigos y revisa las cajas negras de los helicópteros.
El trabajo de CENIPA busca evitar futuros incidentes a través de recomendaciones de seguridad y no tiene como objetivo principal asignar responsabilidades. El proceso es complejo y puede extenderse durante meses, incluyendo la preservación del lugar, la colección de fragmentos y el análisis detallado de la dinámica del accidente.