Una flota de aviones cisterna y de carga de Estados Unidos que permanecía estacionada en el aeropuerto Ben Gurion, en Israel, comenzó a retirarse tras una petición del gobierno israelí. La reducción inicial fue de 28 aeronaves, en un esfuerzo por liberar espacios y permitir una mejor operación del tráfico civil en plena temporada alta.
Desde hace meses, aproximadamente 75 aviones de reabastecimiento y carga estadounidense permanecían en Ben Gurion como parte del despliegue militar regional ante un posible enfrentamiento con Irán. Esta situación provocaba una importante escasez de espacio en las plataformas del aeropuerto, afectando la operatividad de los vuelos comerciales y generando pérdidas económicas significativas.
Las autoridades aeroportuarias estimaron que los ingresos podrían caer en cientos de millones de dólares debido a las limitaciones en la capacidad de maniobra. Advirtieron que, sin una reducción sustancial de estas aeronaves, las pérdidas podrían crecer dramáticamente a fin de año, lo que motivó la urgencia de la solicitud israelí a Washington.
En tanto, los medios nacionales reportaron que Israel pidió la retirada de unas 20 aeronaves más para consolidar la agilización del tránsito aéreo. El despliegue militar estadounidense en la región había sido una respuesta preventiva tras el inicio de hostilidades con Irán a finales de febrero, conflicto que desencadenó una serie de ataques y represalias en Medio Oriente.
El reciente memorando de entendimiento firmado entre Estados Unidos e Irán, orientado a poner fin a los enfrentamientos y buscar una paz duradera, también influye en este repliegue parcial. Esta situación refleja un cambio reservado en las prioridades estratégicas en la región y un intento conjunto por aliviar la presión sobre infraestructuras civiles clave.