El primer aniversario del desastre aéreo del vuelo AI 171, que perdió la vida de 260 personas entre pasajeros y personas en tierra, transcurrió sin que se publicara el informe final de la investigación. Según normas internacionales, este documento debería estar disponible en un plazo aproximado de un año, pero la autoridad india encargada, el Aircraft Accident Investigation Bureau (AAIB), continúa sin cerrar el caso.
El retraso en la entrega ha suscitado preocupación, especialmente ante la manera en que se difundió el informe preliminar el año pasado: en plena madrugada, sin firma ni una conferencia de prensa que permitiera aclarar dudas, y aportando solo un fragmento parafraseado de la conversación entre pilotos sobre los interruptores de combustible. La falta de datos completos, como las grabaciones completas de la cabina, ha alimentado especulaciones sobre la posible responsabilidad humana, aunque no se han descartado fallos técnicos.
En el historial del Boeing 787 Dreamliner implicado en el accidente han surgido problemas técnicos recurrentes, como fallas en baterías de litio, defectos en la estructura del fuselaje y complicaciones en sistemas eléctricos. Además, una organización estadounidense dedicada a la seguridad aérea ha presentado testimonios de denuncias internas que señalan múltiples incidentes técnicos en la aeronave durante su periodo operativo. Estas cuestiones refuerzan la necesidad de que la pesquisa incluya exhaustivamente todas las posibles causas.
La Federación de Pilotos de la India ha cuestionado la investigación por la selección sesgada de información, la ausencia notoria de expertos claves y una aparente falta de análisis profundo sobre fallas eléctricas o de sistemas. Cuatro familias de víctimas presentaron demandas legales contra Boeing y Honeywell, empresa fabricante de componentes, mientras que otro familiar de un piloto pide una pesquisa supervisada por la justicia. Estas acciones evidencian la pérdida de confianza en el proceso oficial y exigen un examen transparente y riguroso.
La AAIB declaró que el informe definitivo se publicará una vez concluidas todas las actividades de investigación, aunque sin dar fechas específicas. El ministro de Aviación Civil también confirmó que la pesquisa sigue abierta. Para los familiares, las autoridades y la sociedad en general, la aclaración sobre las causas reales del accidente es imprescindible no solo para responsabilizar a los responsables, sino para mejorar la seguridad aérea y restaurar la confianza pública.