Un incidente en el aeropuerto Logan de Boston provocó que un avión de Delta Air Lines abortara su aterrizaje tras encontrarse a apenas unos 90 metros de un avión de American Airlines, según un experto en seguridad aérea. La cercanía entre las dos aeronaves obligó a la tripulación de Delta a ejecutar una maniobra de aproximación frustrada para evitar un posible accidente.
La Administración Federal de Aviación (FAA) confirmó que está investigando el episodio ocurrido durante el fin de semana, en el que un vuelo procedente de Dallas debía aterrizar mientras otro avión despegaba por una pista que intersecta la trayectoria de Delta. Esta situación generó una incursión en pista y un claro riesgo de colisión, elevando las alertas sobre la gestión del espacio aéreo en uno de los aeropuertos más transitados del país.
Todd Curtis, exingeniero de seguridad en Boeing y actual productor de un podcast sobre seguridad aérea, calculó la distancia entre ambos aviones usando datos de Flightradar24, un sitio web que rastrea vuelos en tiempo real. Curtis calificó el evento como «significativo» y destacó la preocupación que generan este tipo de incursiones en pistas, especialmente cuando involucran a tripulaciones profesionales. Además, anticipó que las autoridades federales examinarán los procedimientos para evitar futuros riesgos similares.
Según un portavoz de Delta, la tripulación del vuelo 2351 coordinó con el control de tráfico aéreo la maniobra de «go-around» o reinicio de la aproximación. En la aeronave viajaban 129 pasajeros y seis miembros de la tripulación, que luego aterrizaron sin más inconvenientes y desembarcaron con normalidad. La FAA enfatiza que las maniobras de «go-around» son procedimientos seguros y habituales cuando las condiciones así lo requieren.
Este incidente cobra relevancia en un contexto donde el Senado de Estados Unidos convocó una audiencia para analizar las incursiones y casi colisiones en pistas aeroportuarias, buscando medidas que refuercen la seguridad del sistema nacional de espacio aéreo. La situación en Boston se enmarca dentro de esta creciente preocupación sobre la congestión y coordinación en aeropuertos clave del país.