Un avión de Delta Air Lines se aproximó peligrosamente a un vuelo de American Airlines en el aeropuerto Logan de Boston, quedando separados por apenas 90 metros, lo que obligó a la tripulación de Delta a abortar el aterrizaje.

Según un experto en seguridad aérea, la distancia entre ambas aeronaves fue evaluada a partir de datos públicos de seguimiento de vuelos. Este incidente ocurrió durante un intento de aterrizaje de Delta mientras el otro avión despegaba desde una pista que intersectaba la misma zona.

La Administración Federal de Aviación (FAA) confirmó que investiga lo sucedido y destacó que este tipo de situaciones, conocidas como incursiones de pista o “runway incursions”, son motivo de creciente preocupación para las autoridades aeronáuticas. El caso involucra a dos tripulaciones profesionales que actuaron coordinadas para evitar un accidente.

El vuelo de Delta partió desde Dallas y transportaba a 129 pasajeros y seis miembros de la tripulación. Al detectar la proximidad, su piloto ejecutó un “go-around”, procedimiento habitual en aviación para abortar el aterrizaje y retomar la aproximación de forma segura. Finalmente, la aeronave aterrizó sin inconvenientes y los pasajeros desembarcaron normalmente.

La FAA define estos procedimientos como rutinarios y esenciales para mantener la seguridad durante operaciones en pista, especialmente cuando existen vuelos en trayectorias cruzadas. No obstante, la agencia anunció que el incidente será objeto de una revisión exhaustiva.

El tema de las incursiones en las pistas aéreas y casi colisiones recibirá especial atención en una audiencia programada por el Subcomité de Aviación, Espacio e Innovación del Senado de Estados Unidos, donde se analizarán posibles mejoras para reforzar la seguridad del espacio aéreo nacional.