El uso indebido de drones dejó de ser una amenaza teórica para convertirse en un riesgo real y extendido, según un estudio que analiza la preparación de aeropuertos e infraestructuras críticas a nivel global. La investigación recoge datos de operadores aeroportuarios y de otras instalaciones esenciales en regiones como América del Norte, Europa, Asia, África y Medio Oriente.

El informe destaca que una gran parte de estas organizaciones enfrenta serias dificultades para detectar vuelos de drones no autorizados. Al menos siete de cada diez participantes manifestaron que sus capacidades de detección son insuficientes, lo que limita la eficacia de sus operaciones para contrarrestar esta amenaza.

Además de los problemas técnicos, la falta de un marco regulatorio que permita actuar directamente contra drones ilegales representa una barrera significativa. Seis de cada diez encuestados señalaron que no cuentan con la autoridad legal necesaria para mitigar estos riesgos de forma inmediata, incluso cuando la seguridad está en peligro.

Entre otros obstáculos mencionados están la complejidad para integrar diferentes sistemas y la insuficiente formación del personal dedicado a estas tareas. Apenas un 57% de las organizaciones afirmó contar con un plan completo que incluya la conciencia situacional, detección, seguimiento y respuesta ante drones.

Casi un quinto de los encuestados reconoció no tener ningún plan formal para enfrentar incidentes con drones, lo que supone un riesgo elevado, ya que podrían gestionar estos eventos sin procedimientos claros, sin vías establecidas de escalamiento y sin la información básica necesaria para tomar decisiones inmediatas.

El informe también introduce un marco para evaluar la madurez en la preparación ante amenazas de drones, dividiendo a los operadores en grupos según sus objetivos y capacidades operativas. El análisis identifica dos perfiles principales: un grupo "preparado" conformado por infraestructuras grandes que han invertido en sistemas contra drones, aunque incluso en este segmento persisten brechas; y otro "parcial", con objetivos definidos pero con capacidades insuficientes para responder efectivamente.

Según expertos en seguridad, el gran desafío en este campo no es tanto reconocer la amenaza, sino transformar ese conocimiento en acciones autorizadas y coordinadas en tiempo real. Para ello, no bastan las inversiones tecnológicas, sino que es imprescindible avanzar de manera simultánea en reformas regulatorias y en la integración operativa de los sistemas existentes.