El Consejo Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB) solicitó a la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos actualizar el sistema que evalúa las condiciones de las pistas durante precipitaciones intensas, debido a los riesgos que representan para la seguridad aérea. Esta petición surge tras analizar más de una década de incidentes con salidas de pista en aterrizajes sobre superficies mojadas.
Entre los casos revisados, destaca el accidente de 2019 en Jacksonville, donde un Boeing 737 militar perdió la capacidad de frenado por la acumulación de agua en una pista sin ranuras, lo que causó aquaplaning viscoso y resultó en el deslizamiento del avión hacia un río. Afortunadamente, no hubo heridos graves, pero el episodio evidenció las limitaciones del actual sistema conocido como Runway Condition Assessment Matrix, que utiliza una escala de seis niveles para informar a los pilotos sobre el estado de la pista.
El NTSB recomendó que la FAA reformule esta matriz para reflejar mejor las condiciones reales durante lluvias fuertes. Además, propuso introducir nuevos descriptores de intensidad de lluvia en los informes meteorológicos aeronáuticos, superando el umbral vigente de lluvia intensa establecido en 7.62 mm por hora, con el fin de alertar con mayor precisión a los operadores y tripulaciones.
Actualmente, el modelo de la FAA subestima la reducción del coeficiente de fricción de las ruedas en pistas mojadas, lo que puede traducirse en cálculos erróneos de la distancia necesaria para aterrizar, aumentando la probabilidad de que una aeronave exceda la pista. Ante estas observaciones, la FAA afirmó que tomará en serio las recomendaciones y estudiará las modificaciones propuestas para mejorar la seguridad aeroportuaria.
Este llamado a la revisión busca prevenir futuras salidas de pista relacionadas con lluvias intensas y promover mejores informes y condiciones para los aterrizajes en situaciones adversas, beneficiando tanto a las tripulaciones como a los pasajeros.