Un vuelo que partió de Reino Unido hacia las Islas Canarias terminó convertido en una experiencia angustiante para una familia debido a una combinación inesperada de problemas técnicos, desórdenes a bordo y una emergencia médica que obligó a un aterrizaje de emergencia en Portugal.
La aeronave fue desviada a Lisboa tras detectarse que una pasajera se desmayó y sufrió convulsiones poco después del despegue, situación que genera confusión y alarma entre los presentes. Tras el aterrizaje, los pasajeros permanecieron dentro del avión durante dos horas hasta que una ambulancia pudo atender a la mujer y trasladarla al hospital. El vuelo llegó a su destino con un retraso total de seis horas.
Además de la emergencia médica, los viajeros enfrentaron inconvenientes desde el inicio. El vuelo original fue cancelado por problemas técnicos, lo que obligó a cambiar de avión y generó una demora previa a la salida. La nueva cabina estaba en condiciones cuestionables: suciedad visible y una oferta mínima de alimentos y bebidas, limitada a unos pocos snacks y refrescos sin opciones para una travesía de varias horas.
La tensión a bordo aumentó por la presencia de pasajeros en evidente estado de embriaguez que alteraron la tranquilidad del vuelo, afectando la experiencia de los demás pasajeros.
Esta familia relató su frustración por estos contratiempos, que marcaron el inicio de sus vacaciones y evidencian problemas recurrentes en algunos vuelos internacionales de esta aerolínea, donde las quejas sobre escasa atención y servicios deficientes han salido a la luz más de una vez.