Un incidente médico a bordo de un vuelo de la aerolínea británica Jet2 llevó a un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Oporto. Durante el trayecto entre Tenerife y Birmingham, el piloto principal sufrió un infarto mientras la aeronave se encontraba a más de 9,000 metros de altura, lo que obligó a alterar la ruta original.

Ante la emergencia, la tripulación solicitó ayuda médica entre los pasajeros. El copiloto prontamente tomó el control del Airbus A321 con más de 220 personas a bordo y desvió el vuelo hacia Oporto para garantizar una atención rápida al piloto afectado. La maniobra concluyó sin otros incidentes, y el aterrizaje se realizó durante la madrugada.

Tras el arribo, personal de emergencia asistió al piloto en la pista antes de su traslado a un hospital local para recibir tratamiento. Mientras tanto, los pasajeros permanecieron dentro de la aeronave por más de una hora mientras se coordinaban las tareas operativas necesarias para continuar con el viaje. La aerolínea decidió no alojar a los pasajeros en Portugal y envió un piloto suplente desde Manchester para completar el vuelo hasta Birmingham.

Jet2 emitió un comunicado en el que aseguró que "la seguridad nunca se vio comprometida" y confirmó que la causa del desvío fue la indisposición del piloto. Además, la compañía lamentó las molestias ocasionadas por el retraso imprevisto y garantizó que los pasajeros pudieron seguir su viaje sin mayores inconvenientes.