Un vuelo de EasyJet que iba desde Egipto hacia Inglaterra se vio obligado a realizar un aterrizaje de emergencia en Roma después de que una pasajera admitiera que su banco de energía portátil estaba cargando mientras permanecía dentro de su equipaje facturado, lo que provocó una alarma por posible incendio a bordo.
La situación se agudizó cuando el piloto alertó a los 180 pasajeros con un anuncio que generó pánico: indicó que había un objeto prohibido a bordo sin especificar inmediatamente cuál era, y decidió iniciar un descenso abrupto hacia el aeropuerto más cercano para garantizar la seguridad de todos.
Este incidente evidencia los riesgos de transportar dispositivos con baterías de litio en el equipaje facturado, ya que estos aparatos deben estar apagados y preferiblemente en la cabina. Las baterías que permanecen conectadas y en carga pueden sobrecalentarse, ocasionando fuego o explosiones. Por protocolo, las aerolíneas prohíben expresamente que los dispositivos electrónicos portátiles con baterías de litio se carguen en el equipaje entregado en bodega.
Los pasajeros afectados llegaron con normalidad a su destino después de la maniobra de emergencia y sin daños materiales ni personales. La aerolínea reafirmó la importancia de cumplir con las normas de seguridad para evitar este tipo de situaciones que pueden comprometer la integridad del vuelo.