El Boeing 737 MAX estableció un nuevo récord como el programa de aeronaves con más pedidos acumulados en la historia de Boeing, al superar los 7.200 encargos a mediados de 2026. Esta cifra supera ampliamente a la generación anterior, el 737 Next-Generation, que había acumulado poco más de 7.100 pedidos a lo largo de su ciclo de vida.

Este hito comercial llega en un momento clave, ya que Boeing enfrenta el desafío de transformar esos pedidos en entregas efectivas sin sacrificar la calidad ni afectar la cadena de suministros. En junio, la compañía cerró con más de 100 nuevos pedidos del 737 MAX, cifra que refleja tanto la fuerte demanda global por aviones de pasillo único como la recuperación progresiva después de la crisis que siguió a las suspensiones que sufrió el programa tras dos accidentes fatales.

Para responder a esta creciente demanda, Boeing comenzó a operar una nueva línea de ensamblaje en Everett, Washington, llamada North Line. Es la primera vez desde hace más de cincuenta años que se ensambla un 737 fuera de Renton, sede histórica de producción. Esta línea busca reforzar la capacidad industrial con una inversión que supera los mil millones de dólares, orientada a mejorar la estabilidad y previsibilidad de la producción. Aunque inicialmente funcionará a baja cadencia, permitirá validar procesos antes de aumentar el ritmo de fabricación.

Mientras tanto, la fábrica de Renton incrementó su producción mensual de 42 a 47 aviones, paso previo a alcanzar una producción combinada con Everett de 52 unidades mensuales a principios de 2027. El objetivo a más largo plazo es lograr hasta 63 aviones al mes, con estudios incluso sobre la viabilidad de llegar a 70, aunque este último sigue siendo un análisis interno y no un compromiso de producción.

La cartera activa del 737 MAX, tras ajustes contables, supera las 4.000 unidades pendientes de entrega, lo que a la cadencia actual representa una producción asegurada por casi una década sin considerar futuras subidas o cancelaciones. Este volumen refleja la confianza de aerolíneas y arrendadores en el modelo, pero también traslada el riesgo hacia la capacidad de Boeing para mantener la cadena de suministro, garantizar la calidad y cumplir con las fechas de entrega.

El 737 MAX tuvo un inicio comercial con ventas muy rápidas antes de los accidentes de 2018 y 2019, cuando logró superar los 4.800 pedidos en poco más de un año. Sin embargo, el programa sufrió una potente paralización y revisiones regulatorias, especialmente de la FAA, antes de volver a la circulación comercial. La nueva marca alcanzada confirma la sólida demanda por esta familia de aviones y marca un punto de inflexión donde la prioridad es la capacidad de ejecución industrial y la estabilidad en las entregas.