La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) manifestó su rechazo contundente a la iniciativa de la Unión Europea que busca extender el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (EU ETS) más allá de sus fronteras, aplicándolo a vuelos internacionales que conectan con aeropuertos fuera del bloque. Esta medida, según la IATA, reprodujo un "error histórico" al intentar regular espacios aéreos extracomunitarios, lo que en el pasado generó conflictos diplomáticos y comerciales sin resultados positivos para la mitigación climática.
Desde la organización, que agrupa a más de 370 aerolíneas y representa la mayoría del tráfico aéreo mundial, advirtieron que el avance de normas regionales superpuestas incrementa costos operativos y burocráticos, sin evidenciar una reducción efectiva de gases de efecto invernadero a nivel global. Para la IATA, esta extraterritorialidad podría afectar la competitividad europea y desincentivar la transición hacia la descarbonización.
El director general de la IATA destacó que la UE debería enfocar sus esfuerzos en fortalecer CORSIA, el Plan de Compensación y Reducción de Carbono para la Aviación Internacional acordado por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). Esta iniciativa global busca evitar el fraccionamiento normativo que provocan las medidas unilaterales de cada jurisdicción, promoviendo una solución coordinada para limitar el impacto ambiental del sector.
Entre los pasos considerados prometedores dentro del ámbito global se encuentran el aumento de las asignaciones para combustibles sostenibles de aviación (SAF, por sus siglas en inglés) y el desarrollo de un sistema de contabilidad ‘book-and-claim’ que facilite su seguimiento y certificación. No obstante, la IATA subraya que los detalles técnicos y regulatorios serán clave para el éxito de estas medidas.
Asimismo, la asociación enfatizó que el dinero recaudado por el EU ETS debería destinarse específicamente a escalar la producción e implementación de combustibles sostenibles, en lugar de crear nuevas cargas fiscales que reduzcan la capacidad de inversión de las aerolíneas en tecnologías de cero emisiones y renovación de flotas. Con ello, las compañías aéreas apoyan un modelo que impulse incentivos reales para una aviación más limpia y sostenible.
Finalmente, la IATA anunció que continuará el diálogo con los legisladores europeos para encontrar un enfoque que evite la extraterritorialidad y respalde plenamente los mecanismos internacionales como CORSIA, buscando así una política climática eficaz y armonizada que beneficie a la industria y a los pasajeros por igual.