El Aeropuerto Indira Gandhi de Delhi planea transformar la experiencia de los pasajeros que deben trasladarse entre sus terminales T1, T2 y T3 mediante un nuevo sistema de traslados internos que operará en la zona restringida del aeropuerto. Esta medida busca reducir significativamente el tiempo de conexión y suprimir las actuales complicaciones asociadas al tránsito entre terminales.

Actualmente, los usuarios dependen de buses que circulan por calles externas, sujetos al tráfico indio, lo que prolonga el traslado especialmente de T1 a T3, cuyo recorrido puede extenderse hasta media hora en horas pico. También implica enfrentar controles de seguridad repetidos, que generan incomodidad y retrasos. La futura implementación permitirá que los pasajeros circulen sin salir del área segura, agilizando los movimientos y evitando revisiones adicionales.

El proyecto incluye, además del sistema de traslados airside, la construcción de una pasarela subterránea para mejorar aún más la conexión entre las terminales. Ambas iniciativas están pendientes de la autorización del Buró de Seguridad de Aviación Civil (BCAS) y tienen previsto su funcionamiento para finales de este año, si se obtienen los permisos a tiempo.

Según fuentes oficiales, se planteó un modelo tipo hub-and-spoke (radial) para organizar el servicio de transporte exclusivo dentro del perímetro aeroportuario. Esto facilitará la movilidad directa entre T1, T2 y T3, sin la necesidad de salir del área restringida, lo que se traducirá en mayor comodidad para quienes toman vuelos con conexiones internas o nacionales e internacionales.

El término "airside" alude a la parte del aeropuerto donde solo puede acceder el personal autorizado y pasajeros con tarjeta de embarque, protegiendo áreas clave como pistas, plataformas y taxiways. La conexión que se implementará permitirá usar autobuses dentro de esta área, mejorando el flujo y la eficiencia frente a las opciones actuales.

Estos avances responden a la demanda creciente en uno de los principales aeropuertos de la región, donde los pasillos entre terminales se han vuelto un cuello de botella para usuarios y aerolíneas. Al optimizar las transferencias, el aeropuerto amplía su capacidad para manejar vuelos con escalas y mejora la experiencia general de viaje.