La instalación de una válvula ilegal para extraer combustible provocó un derrame de ACPM que avanza hacia cuerpos de agua que alimentan el Río Negro, generando una emergencia ambiental en la zona rural entre Caparrapí y Guaduas.
Habitantes de la región documentaron el incidente con videos que muestran contaminación visible y peces muertos, evidenciando el impacto directo sobre el ecosistema acuático. La situación se reportó desde el domingo 3 de mayo y persistió durante al menos dos días sin la intervención rápida necesaria, lo que agravó la afectación ambiental y puso en riesgo el suministro hídrico para las comunidades cercanas.
Este tipo de incidentes está vinculado a prácticas ilegales de hurto de hidrocarburos, problema recurrente en diferentes regiones del país que no solo causa pérdidas económicas sino también daños severos al suelo, ríos y vida silvestre. El ACPM en contacto prolongado con el agua reduce significativamente el oxígeno disponible, alterando la calidad del hábitat acuático y poniendo en peligro la fauna.
Ante esta situación, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales y las corporaciones autónomas regionales subrayaron la importancia de activar protocolos de contención inmediatos. Estos incluyen la colocación de barreras para frenar el avance del hidrocarburo, la limpieza y recuperación del terreno afectado, además de un monitoreo constante de la calidad del agua para evaluar el daño y prevenir consecuencias irreversibles.
La comunidad exhortó urgentemente a Ecopetrol y a las autoridades ambientales para que detengan la fuga cuanto antes y ejecuten acciones de mitigación que protejan las fuentes hídricas. También insistieron en fortalecer la vigilancia sobre la infraestructura petrolera y en combatir el robo de combustible, prácticas que amenazan no solo el medio ambiente sino también la seguridad de la población local.