Un avión de easyJet que volaba hacia Italia tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia tras ser alcanzado por un rayo durante la fase de ascenso poco después de despegar de Londres Gatwick. El incidente ocurrió en medio de condiciones climáticas tormentosas que complicaron la situación.
La aeronave, un Airbus A319 con matrícula G-EZDH, despegó desde la pista 08R y apenas minutos después recibió el impacto eléctrico. Aunque inicialmente los pilotos continuaron la subida hasta alcanzar aproximadamente 16,000 pies, decidieron activar el estatus de prioridad y solicitaron retornar de inmediato al aeropuerto bajo los protocolos de seguridad establecidos.
Control de tráfico aéreo guió el avión que regresó a Gatwick para un aterrizaje seguro en la misma pista desde la que había partido, con solo 27 minutos transcurridos desde el despegue. La aerolínea confirmó que esta maniobra se tomó como medida preventiva y aseguró que el personal en tierra asistió a los pasajeros informando sobre vuelos alternativos o cambios en sus itinerarios. También se desplegaron equipos de emergencia al arribo, siguiendo las prácticas habituales tras un suceso de esta naturaleza.
Los rayos son una amenaza conocida para las aeronaves, especialmente durante la fase de ascenso cuando atraviesan nubes con actividad eléctrica. El fenómeno eléctrico suele impactar en puntos del avión como el morro o las puntas de las alas, recorriendo la estructura metálica exterior que actúa como una jaula de Faraday, protegiendo el interior de la cabina y los sistemas críticos.
A pesar del impacto visible como un destello brillante o un fuerte ruido para los pasajeros, el diseño moderno de los aviones permite que estos sobrevivan a estas descargas sin comprometer el control o la seguridad del vuelo. Los daños suelen ser superficiales y posteriores inspecciones obligatorias garantizan que no haya afectaciones en los sistemas electrónicos, el cableado o los sistemas de combustible.
Es común que las aeronaves comerciales experimenten este tipo de descargas varias veces al año sin que ello suponga peligro para la tripulación o los pasajeros. Los avances en ingeniería aeronáutica y las normas de fabricación han reducido significativamente los riesgos vinculados a los rayos. En este caso, el vuelo de easyJet se alineó con los procedimientos de seguridad y terminó con un aterrizaje normal y seguro tras la vuelta al aeropuerto.