Un episodio de fuerte inestabilidad meteorológica obligó a cambiar rutas y postergar aterrizajes en el aeropuerto Indira Gandhi, uno de los principales centros de aviación en India. En un lapso de poco más de una hora, varios vuelos que llegaban a Delhi tuvieron que desviarse debido a condiciones peligrosas en las pistas ocasionadas por lluvia intensa, granizo y ráfagas de viento que redujeron drásticamente la visibilidad.

Además de la interrupción directa en el aeropuerto, la tormenta interrumpió vuelos que provenían de diversas ciudades nacionales como Jammu, Patna, Chennai, Hyderabad, Guwahati y Bengaluru. Esta situación también afectó vuelos internacionales, incluyendo un servicio de Air India desde Denpasar y una aeronave de carga procedente de Hong Kong. Las aerolíneas, entre ellas IndiGo, emitieron avisos para que los pasajeros consultaran el estado de sus vuelos antes de dirigirse al aeropuerto.

Los pilotos debieron realizar maniobras de aproximación frustrada o "go-around", que consisten en abortar el aterrizaje y volver a intentar una nueva aproximación al aeropuerto ante condiciones adversas. Este procedimiento, aunque habitual, refleja la gravedad del cambio rápido en las condiciones climáticas durante la tarde del miércoles.

Este tipo de eventos climáticos extremos—caracterizados por tormentas intensas, cambios abruptos en la dirección y velocidad del viento, lluvias fuertes y niebla densa—se ha vuelto cada vez más frecuente y volátil en la región metropolitana de Delhi. La mayor densidad de tráfico aéreo, que supera los mil trescientos movimientos diarios en este hub, amplifica el impacto que cualquier interrupción provoca en toda la red aérea del país.

Las autoridades y expertos atribuyen este aumento de fenómenos meteorológicos extremos en aeropuertos urbanos a las variaciones climáticas globales y locales. Esto obliga a revisiones constantes en protocolos operativos y a la preparación de contingencias para preservar la seguridad y minimizar el impacto en los itinerarios.