La capital ucraniana sufrió un violento ataque con drones y misiles que causó la muerte de al menos siete personas, entre ellas una niña de 12 años, y dejó decenas de heridos. El impacto más fuerte se registró en un edificio de departamentos en el distrito Darnytskyi, donde los equipos de rescate trabajan para encontrar a más de veinte personas desaparecidas bajo los escombros.

Las autoridades informaron que también resultaron heridas dos niñas y que más de veinte personas reciben atención hospitalaria. El alcalde de Kyiv, Vitali Klitschko, visitó la zona afectada y confirmó la recuperación de varios cuerpos, incluyendo el de la niña y otros adultos. Un hombre falleció en un ataque a una estación de servicio cercana.

El gobierno ucraniano reportó que más de 1.500 rescatistas y policías participan en las tareas de emergencia, con casi 600 trabajando exclusivamente en Kyiv para remover escombros y evacuar a sobrevivientes. Los equipos ya despejaron más de veinte metros cúbicos de restos y retiraron vehículos dañados.

Este ataque forma parte de una ofensiva nocturna que Moscú lanzó tras el fin de una tregua de tres días. En total, se lanzaron más de 670 drones y 56 misiles dirigidos a más de 180 objetivos en todo el país, incluyendo más de cincuenta edificios residenciales. El presidente Volodomyr Zelensky informó que el sistema de defensa aérea ucraniano logró interceptar el 93% de los artefactos enemigos.

Zelensky exigió una respuesta justa y pidió a los aliados internacionales mantener y reforzar las sanciones contra Rusia, responsabilizando a Moscú por esta “intensificación” de la violencia.

Tras el ataque, algunos residentes permanecen en tiendas de campaña instaladas por voluntarios y autoridades locales, mientras intentan recuperarse del shock y esperan información sobre sus seres queridos.