Volar en primera clase con Emirates significa acceder a un conjunto de servicios exclusivos tanto antes como durante el vuelo, destinados a brindar una experiencia de lujo total que justifica tarifas elevadas. Entre las comodidades en tierra destacan el servicio de check-in en casa para residentes de Dubai y el traslado en chofer de ida y vuelta a aeropuertos seleccionados, lo que elimina preocupaciones logísticas desde el comienzo del viaje.

En el Aeropuerto Internacional de Dubai, los pasajeros tienen acceso a un check-in exclusivo para primera clase y a servicio de conserjería en la zona de llegada. Además, pueden aprovechar la red global de más de 30 salones Emirates para primera clase, donde el confort trasciende lo habitual: spa con tratamientos gratuitos, servicio de limpieza de calzado, áreas de entretenimiento infantil con juegos arcade y tiendas duty-free privadas son algunos ejemplos del nivel ofertado.

En el interior del avión, las suites privadas proponen un espacio con privacidad total y asiento que se transforma en cama, con dimensiones entre 2 y 2,13 metros de largo. Los pasajeros pueden disfrutar de minibar personal, mesa para comidas o trabajo, espejo iluminado y un set completo de cuidado para la piel. La atención al detalle se refleja también en el obsequio de una libreta de cuero y un estuche con snacks dulces y salados. Los que ocupan suites centrales cuentan con ventanas virtuales que reproducen las vistas del exterior, mientras que quienes están en ventanilla reciben binoculares para apreciar mejor el paisaje.

Un diferencial exclusivo es la disponibilidad de dos spas con duchas en vuelo, equipados con suelo calefaccionado, secador de pelo, espacio para cambiarse y productos cosméticos de cortesía. Este servicio único eleva aún más el estándar de confort en los vuelos de larga distancia.

En la experiencia gastronómica, Emirates es la única aerolínea que ofrece Dom Perignon en primera clase, acompañado por un menú a la carta de varios tiempos que puede solicitarse en cualquier momento. Las comidas se sirven sobre manteles de lino, vajilla Royal Doulton y cubiertos Robert Welch, con especialidades como caviar con siete complementos, entre ellos blinis y melba toast. Además, para amenizar el vuelo, los pasajeros pueden elegir entre snacks gourmet como sliders de wagyu y rolls de langosta, con opciones para llevar en una caja personal al finalizar el vuelo.