La instalación de una válvula clandestina para extraer combustible provocó una grave fuga de ACPM que avanza hacia las fuentes hídricas ubicadas entre Caparrapí y Guaduas, generando una emergencia ambiental que alarma a las comunidades rurales de la zona.

El derrame de combustible impacta directamente en cuerpos de agua que desembocan en el Río Negro, donde se han reportado peces muertos y contaminación visible. Habitantes señalaron que la situación se inició el domingo y persistió durante al menos dos días sin una intervención efectiva, lo que aumentó el riesgo para el ecosistema y el abastecimiento de agua local.

Este tipo de incidentes está vinculado con el hurto ilegal de hidrocarburos, un problema recurrente que afecta diversas regiones y genera no solo pérdidas económicas, sino también daños ambientales severos. El contacto prolongado del ACPM con el agua disminuye el oxígeno disponible, alterando la vida acuática de manera crítica. Autoridades ambientales y Ecopetrol han alertado sobre la necesidad de acciones inmediatas para evitar daños irreparables.

Organismos como la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales y las corporaciones autónomas regionales establecen protocolos que incluyen la instalación de barreras físicas para contener el combustible, limpieza del terreno contaminado y monitoreo constante de la calidad del agua. Estas medidas resultan prioritarias para frenar la expansión del derrame en Cundinamarca y proteger la biodiversidad afectada.

La comunidad local ha hecho un llamado urgente a las autoridades competentes y a Ecopetrol para que controlen la fuga, apliquen medidas de mitigación y fortalezcan la vigilancia en la infraestructura petrolera. Insisten en la importancia de enfrentar los delitos relacionados con el robo de combustible, que ponen en riesgo la salud ambiental y la seguridad de las poblaciones cercanas.